Después de un fin de semana de vino, brunch y faranduleo, salgo rumbo a Queenstown con menos pelo y sin algunas cosas, pero todo lo que sea hacer espacio en la maleta está bien. Aunque ya se lo he dicho y ella lo sabe, Carol es genial y sus amigos no podrían haberme tratado mejor. Muchas gracias a todos.
Escribo esto desde el autobús hacia Charles de Gaulle y no sé cuándo podré actualizar el blog, pero depender de wifis es lo que tiene, supongo que a partir de ahora tendrá que ser así. Mamá, he intentado ver la torre Eiffel pero nada, ni la puntita oye. Eso sí, París te saluda y pregunta que cuándo vuelves.
Estoy nervioso, pero por lo menos ya no estoy triste. La verdad es que con las nuevas tecnologías casi ni me voy a enterar de que no estoy, no sé porqué me quejo tanto. Madames et monsieurs, ahora sí que sí empieza todo. Si termina dentro de tres meses o tres años, aún está por ver. ¡Partimos rumbo a las antípodas!
Se os quiere,
Luis.


Como molas Luis!!!
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