Me despedí en el aeropuerto de Christchurch, acojonado por cruzar el Mar de Tasmania y llegar a Australia. Pues bien, una vez más, estaba equivocado; llegué a Sídney y tuve mucha suerte, encontré sofás en los que dormir durante dos semanas. Jackpot. La primera fue Elizabeth, una británica más o menos de mi edad, muy pelirroja pero aun así muy simpática, y después Kris, un srilanqués como cualquier otro, y Rod, un fotógrafo nudista al que no tuve que ver desnudo y "casado" desde hace 13 años con un diseñador gráfico; y Lilly, una holandesa con la que estoy ahora viajando, y Josh, un australiano de Sudáfrica… y después de pasar por Brisbane y dormir en casa de Miranda, lesbiana y pelirroja, y Rima, seguimos en nuestra campervan de camino a la Gran Barrera de Coral, con muchos proyectos y pocos planes concretos por delante.
Después de dos semanas deambulando por Sidney empecé mi viaje hacia el norte con Sam (UK), Lilly (NE) y Marco (UK/IT) hace ahora una semana. ¿El plan? Llegar hasta Cairns en 3 semanas para apreciar la Gran Barrera de Coral aunque sea con un tubo de buceo [porque yo, que no soy como tú, no tengo el carné para poder bucear con bombona], y por el camino ya lo iremos viendo. Hasta ahora la cosa funciona.
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| Los 4 fantásticos |
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| Nuestra casa sobre ruedas |
Aunque aún no he estado en Melbourne (eso llegará el día 31), tiene el listón muy alto, porque Sídney es una pasada. Es una ciudad grande, pero pequeña; activa, pero tranquila; bulliciosa, pero acogedora al mismo tiempo. Poder ver la Opera House, pese a encontrarla un tanto decepcionante durante el día por no ser ni tan grande ni tan blanca como siempre la había imaginado (y por espectaculares que resulten los Jardines Botánicos que la flanquean), no tiene comparación. De noche, sin embargo, merece toda su fama porque, acompañada del Harbor Bridge y con la cantidad de luces que la rodean pero que no le hacen sombra, se ve tan impresionante como en la tele. Y el resto de la ciudad mantiene el mismo espíritu tan cosmopolita pero al revés, como todo por aquí abajo. Además, este sitio concentra la mayor cantidad de gente guapa por metro cuadrado que yo he visto en mi vida, como se demuestra paseando por Bondi y obviando a los millones de chinos (asiáticos) que van a terminar dominando el país. Aunque, 800 kilómetros después de la errónea capital, sigo pensando que el pequeño Portugal a su derecha es infinitamente más bonito. O quizá sea solo la experiencia que está siendo distinta. Desde luego que lo es.
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| Ópera House y Harbor Bridge desde el piso 47 del O bar |
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| Hyde Park |
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| Jardín Botánico de Sídney |
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| La vista desde el puente |
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| Mucha beautiful people en Bondi Beach |
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| Bondi to Coogee |
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| Las Tres Hermanas |
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| Blue Mountains |
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| Son solo murciélagos, tú como si nada. |
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| Vistas desde Manly |
Decidimos empezar nuestro viaje de pirados (
road trip) el día 8, con enormes expectativas tanto a paisaje como a temperatura, y pese a haber tenido mucha suerte en Sídney y en pleno invierno no bajó de 15 grados por la noche, y enseguida llegamos a Newcastle. Y pasamos por Coffs Harbor. Y por Port Macquarie. Y era todo una mierda. Muchos lugares sin ningún encanto siguiendo una autopista que, de vez en cuando, te enseñaba el mar.
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| Pelícanos, las palomas de la Costa Este |
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| Port Macquarie |
Y con muy buen rollo y buena música llegamos a Byron Bay, que es como un paraíso setentero donde todo el mundo es buenrollero, generalmente surfero y por lo visto no se puede ir muy borracho en los bares. Un sitio precioso donde está el lugar más al este de la isla de Australia, y continuamos hasta Nimbin, una antigua comuna hippie donde todo vale pero siempre desde el respeto, para después seguir hasta Surfers Paradise, un Benidorm australiano donde me encontré con una antigua amiga después de casi una década (porque somos así de mayores).
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| Byron Bay |
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| Todos esos puntos son surferos, hasta donde alcanza la vista |
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| ¡El punto más al este de Australia! |
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| Código de conducta en Nimbin |
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| Añadir leyenda |
Y, recuperados de la resaca, salimos de Nuevo Gales del Sur (New South Wales) y continuamos hasta Brisbane, ya en Tierra de la Reina (just kidding, es Queensland (where Australia shines)). La primera impresión no fue muy buena, porque aunque no bajamos de 20 grados estaba bastante nublado, pero una vez llegamos al mirador y pudimos hacer una pequeña ruta de una hora, ver un canguro (cero koalas por el momento) y hacer la colada, mejoró mucho la perspectiva. Y así, ayer nos levantamos con mucho sol, cielos despejados, 25 grados de temperatura y muchas cosas gratis en que emplear el día. Hemos hecho el tour alrededor del centro histórico (muy bonito, pero el edificio más antiguo tiene 125 años y así no hay quien lo tome en serio), hemos cogido el ferry a lo largo del río para ver las diferentes zonas que la rodea, hemos pasado por la feria internacional para conseguir comida, chanclas (ahora sí que soy un auténtico backpacker), una botella de agua y demás muestras gratis. Una delicia. Freesbane es una ciudad construida alrededor del río, con 2 millones de habitantes y, en mi opinión, muy infravalorada.
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| Brisbane y la nube gris |
Después de pasar dos días en casa de Ana, llegamos a Brisbane a casa de unas amigas de Lilly, así que llevo cuatro días consecutivos duchándome y durmiendo en una cama. Estoy que no me lo creo. La verdad es que es de agradecer que los compañeros de viaje me hayan salido bien y que, con preguntas del tipo "¿qué preferirías, perder una pierna o perder un brazo?", podamos recorrer más de 2.000 kilómetros sin que los silencios sean incómodos y sin quedarnos sin tema de conversación. Hemos llegado a la parte buena de la Costa Este, y me quedan 13 días para disfrutarla, antes de volar al sur para volver al frío y descubrir qué tiene Melbourne que ofrecer, y después… ya veremos. Espero poder pasar por Tasmania, que está a un paso, y después encontrar alguna forma muy barata (aunque en este país me da la risa solo de pensarlo) de llegar a Bali, donde pretendo empezar la aventura asiática, que no es mal sitio. Y después, se aceptan sugerencias. B, me encantaría ir a verte a Shanghai, pero eso habría que organizarlo y sería cuestión de ver si encuentro un billete para octubre. Y A, si podemos viajar juntos por Asia, serIa digno de un pequeño esfuerzo por ambas las partes. Y M, espero que podamos vernos en Bangladesh; lo de ir a Dubai será de camino a casa, T. Y de verdad espero poder llegar a Tokio, a ver a mi primo, y porque además el sushi es mejor cuanto más al norte me encuentro. Si será por planes, y posibilidades; pero ahora está todo en manos de las compañías aéreas, que espero que, teniendo una relativa flexibilidad aérea puedan ofrecerme los mejores vuelos. Pero todo depende de la pasta.
No me puedo quejar. Pese a la escasez de canguros y koalas y la gigantesca nube que nos acompaña la mayoría del tiempo (y es gracioso si piensas que estamos recorriendo la Golden Bay y la Sunshine Coast), Australia es una país bastante impresionante - pero, como decía, de una manera completamente distinta a Nueva Zelanda. Estoy aprendiendo a no preocuparme demasiado de los planes y a disfrutar del momento, que es algo que sin duda me hacía falta, aunque he empezado una lista de objetivos que espero poder cumplir en la vida. Es una paradoja, pero me ayuda a no agobiarme con el no tener planes, al menos a corto plazo.
Y, de momento, me despido, desde la casa lésbica en la soleada Freesbane, a menos de dos semanas para la Gran Barrera de Coral y con la tranquilidad de estar bien acompañado. Aunque eso no quita que no me acuerde de vosotros, y de lo diferente que sería este viaje de estar en esta misma furgoneta todos juntos (que sería más bien un autobús). Yo lo conduciría, que lo de ir por la izquierda ya lo tengo más que superado, sobre todo porque somos solo dos los que tenemos el carné de conducir aunque no a la primera ;)
Espero que estéis disfrutando del verano. Yo, por ahora, no me puedo quejar de invierno. Si no fuera porque me estoy arruinando cada día un poco más y los escándalos en España y el desequilibrio del euro no me ayudan para nada a la hora de convertir dinero, para qué nos vamos a engañar.
;)
Un abrazo fuerte desde el otro lado del mundo (un poquito menos si estás fuera de Europa). Se os quiere.
L.
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